Lathyrus latifolius, comúnmente conocido como guisante perenne, guisante de olor silvestre, guisante eterno o albejana, es una planta herbácea perenne trepadora perteneciente a la familia Fabaceae. Originaria de la región mediterránea, esta especie se ha naturalizado en diversas partes del mundo debido a su resistencia, atractivo ornamental y capacidad para adaptarse a diferentes hábitats. Aunque carece de fragancia, como su pariente Lathyrus odoratus, es ampliamente valorada por sus flores vistosas y su facilidad de cultivo.
Descripción morfológica
El guisante de perenne es una planta trepadora vigorosa que puede alcanzar alturas de 1.8 a 2.7 metros cuando se apoya en estructuras o vegetación cercana, aunque también puede extenderse horizontalmente sobre el suelo. Sus tallos son alados, glabros y flexibles, lo que facilita su capacidad para trepar mediante zarcillos ramificados situados al final de las hojas.
Las hojas son compuestas, alternas y consisten en un par de folíolos ovalados u oblongos, de color verde azulado y con márgenes enteros. Cada folíolo mide entre 5 y 7 cm de largo y hasta 2.5 cm de ancho. Los pecíolos también son alados, lo que añade un rasgo distintivo a la planta.
Las flores, dispuestas en racimos axilares de 4 a 11 unidades, son grandes y llamativas, con un diámetro aproximado de 2.5 cm. Presentan una estructura típica de las leguminosas: un estandarte superior amplio, alas laterales y una quilla inferior que encierra los órganos reproductivos. Los colores varían entre rosa intenso, púrpura y blanco según la variedad o cultivar. La floración ocurre durante todo el verano y principios del otoño (junio a septiembre), ofreciendo un espectáculo continuo en jardines.
El fruto es una vaina plana, glabra y alargada, que mide entre 5 y 8 cm de largo. Contiene varias semillas redondeadas u ovaladas que se dispersan al abrirse la vaina madura. Es importante señalar que tanto las vainas como las semillas son tóxicas si se ingieren.
Distribución y hábitat
Originaria del sur de Europa y el norte de África, Lathyrus latifolius se ha naturalizado en América del Norte, Australia y otras regiones templadas del mundo. Es común encontrarla en bordes de caminos, taludes, campos abandonados y áreas perturbadas debido a su capacidad para adaptarse a diferentes condiciones ambientales.
Prefiere suelos bien drenados con pH neutro o ligeramente alcalino y puede prosperar tanto en suelos arenosos como arcillosos. Aunque tolera la sequía moderada una vez establecida, crece mejor en suelos húmedos pero no saturados. Requiere exposición total al sol o sombra parcial para florecer abundantemente.
Usos ornamentales
Lathyrus latifolius es ampliamente cultivada como planta ornamental debido a su resistencia y atractivo visual. Se utiliza comúnmente para cubrir pérgolas, arcos, cercas o muros gracias a su hábito trepador. También es ideal como cobertura vegetal para taludes o pendientes donde puede prevenir la erosión del suelo.
Aunque no tiene fragancia como el guisante dulce anual (Lathyrus odoratus), sus flores duraderas son excelentes para arreglos florales cortados. Además, su bajo mantenimiento la convierte en una opción popular para jardines informales o estilo cottage.
Importancia ecológica
Esta planta desempeña un papel importante en los ecosistemas donde crece. Sus flores atraen polinizadores como abejas y mariposas debido a su abundante néctar. También sirve como alimento para ciertos insectos herbívoros, como orugas de polillas (Grammia oithona) y escarabajos (Epicauta fabricii). Sin embargo, las semillas son tóxicas para el ganado si se consumen en grandes cantidades.
Además, al ser una leguminosa, Lathyrus latifolius contribuye a la fijación de nitrógeno en el suelo mediante simbiosis con bacterias rizobianas presentes en sus raíces.
Cultivo y manejo
- Luz: Prefiere pleno sol pero tolera sombra parcial.
- Suelo: Se adapta bien a suelos fértiles con buen drenaje; tolera condiciones ligeramente secas.
- Riego: Moderado; requiere riego regular durante los periodos secos.
- Propagación: Se reproduce fácilmente mediante semillas o división de rizomas durante el otoño o principios de primavera.
- Mantenimiento: Es una planta de bajo mantenimiento; basta con podar las partes secas al final del invierno para fomentar un nuevo crecimiento vigoroso.
Consideraciones ambientales
En algunas regiones donde se ha naturalizado fuera de su rango nativo, Lathyrus latifolius puede comportarse como invasiva al formar monocultivos densos que desplazan especies autóctonas. Por ello, es importante manejarla adecuadamente en áreas sensibles ecológicamente.
Lathyrus latifolius combina belleza ornamental con adaptabilidad excepcional, lo que la convierte en una opción ideal para embellecer jardines y paisajes urbanos o rurales. Su capacidad para atraer polinizadores y mejorar la calidad del suelo mediante fijación de nitrógeno subraya su valor ecológico. Sin embargo, su potencial invasivo requiere un manejo responsable para evitar impactos negativos sobre la biodiversidad local. Con sus vistosas flores estivales y facilidad de cultivo, esta planta sigue siendo una favorita tanto para jardineros experimentados como principiantes.