Lathyrus odoratus, conocido como guisante de olor, es una planta herbácea anual trepadora perteneciente a la familia Fabaceae. Originaria del suroeste de Italia y Sicilia, esta especie se ha convertido en una de las favoritas en jardinería ornamental debido a sus flores fragantes y coloridas. Desde su introducción al cultivo en Inglaterra en el siglo XVII, ha sido objeto de selección y mejora, dando lugar a cientos de variedades que adornan jardines en todo el mundo.
Descripción morfológica
Lathyrus odoratus es una planta trepadora que puede alcanzar alturas de entre 1.8 y 2.5 metros si se le proporciona soporte adecuado, aunque también puede extenderse horizontalmente sobre el suelo. Sus tallos son alados y delgados, lo que facilita su capacidad para trepar mediante zarcillos ramificados situados al final de las hojas.
Las hojas son compuestas, con uno o dos pares de folíolos ovados u oblongos, de color verde grisáceo y con una textura ligeramente pubescente. Los zarcillos terminales permiten a la planta adherirse a estructuras cercanas como cercas, pérgolas o mallas.
Las flores son el rasgo más distintivo de esta especie. De estructura papilionada típica de las leguminosas, cada flor consta de un pétalo superior amplio (estandarte), dos pétalos laterales (alas) y dos pétalos inferiores fusionados que forman la quilla. Las flores miden aproximadamente 3 cm de diámetro y se agrupan en racimos axilares que contienen entre 2 y 4 flores. Su color varía ampliamente, incluyendo tonos rosados, púrpuras, rojos, blancos y lavanda. Además, son altamente fragantes, lo que las hace ideales para jardines perfumados y arreglos florales.
El fruto es una vaina lineal de hasta 6 cm de largo que contiene varias semillas globulares de color marrón oscuro o negro. Es importante destacar que las semillas son tóxicas si se ingieren en grandes cantidades.
Distribución y hábitat
Aunque su distribución nativa está limitada al suroeste de Italia y Sicilia, Lathyrus odoratus ha sido ampliamente cultivado y naturalizado en regiones templadas del mundo debido a su facilidad de cultivo. Se adapta bien a hábitats abiertos como bordes de caminos, campos abandonados y jardines.
Prefiere suelos bien drenados enriquecidos con materia orgánica, con un pH neutro o ligeramente alcalino. Requiere exposición directa al sol para florecer abundantemente, aunque tolera sombra parcial. Es sensible al calor extremo, por lo que prospera mejor en climas templados con veranos moderados.
Importancia ornamental
Lathyrus odoratus es una de las plantas ornamentales más populares debido a su fragancia dulce y su amplia gama de colores florales. Se utiliza comúnmente para cubrir estructuras verticales como pérgolas, arcos o vallas, creando un efecto visual atractivo. También es ideal para arreglos florales cortados gracias a la durabilidad de sus flores.
Existen numerosas variedades cultivadas desarrolladas por horticultores desde el siglo XVIII. Entre ellas destacan cultivares clásicos como ‘Matucana’, conocido por sus flores bicolores púrpura y carmesí con una fragancia intensa.
Cuidados y cultivo
- Luz: Requiere pleno sol para un desarrollo óptimo.
- Suelo: Prefiere suelos fértiles y bien drenados enriquecidos con compost o estiércol bien descompuesto.
- Riego: Mantener el suelo húmedo pero no saturado; requiere riegos regulares durante los periodos secos.
- Fertilización: Aplicar fertilizantes ricos en potasio o fósforo para fomentar la floración; evitar fertilizantes ricos en nitrógeno que promuevan el crecimiento foliar excesivo.
- Propagación: Se reproduce por semillas que deben remojarse durante 24 horas antes de la siembra para acelerar la germinación.
- Mantenimiento: Es fundamental eliminar las flores marchitas (deadheading) para evitar la formación de vainas, ya que esto prolonga el periodo de floración.
Importancia ecológica
Las flores de Lathyrus odoratus son altamente atractivas para polinizadores como abejas y mariposas debido a su abundante néctar. Esto contribuye a la biodiversidad local al proporcionar recursos vitales durante la temporada de floración.
Sin embargo, en algunas regiones donde se ha naturalizado fuera de su área nativa, puede comportarse como invasiva al desplazar especies autóctonas. Por ello, es importante manejarla adecuadamente en áreas sensibles ecológicamente.
Toxicidad
Aunque las semillas del guisante de olor no suelen representar un riesgo significativo por ingestión accidental, consumirlas en grandes cantidades puede provocar síntomas graves como debilidad muscular o dificultad respiratoria debido a compuestos neurotóxicos presentes en ellas. Es fundamental mantenerlas fuera del alcance de niños y mascotas.
Lathyrus odoratus combina belleza estética con fragancia inigualable, lo que la convierte en una planta imprescindible para jardines ornamentales. Su facilidad de cultivo y amplia gama de colores la hacen adecuada tanto para jardineros principiantes como experimentados. Sin embargo, su manejo responsable es esencial para evitar impactos negativos sobre ecosistemas locales donde pueda naturalizarse. Con los cuidados adecuados, esta planta seguirá siendo una joya botánica apreciada por generaciones venideras.