El olivo, es un árbol mediterráneo muy resistente, es capaz de soportar calor y sequía extremos, del clima mediterraneo. Hay que tener cuidado ya que el olivo es sensible al frío intenso. Colocaremos a los jóvenes en un lugar resguardado del jardín intentando proteger las raíces y la base del tronco.
En febrero a de ser podado, la poda alarga la vida del árbol y se estimula la producción de frutos. Los olivos prefieren suelos con un pH alcalino, aunque creen bien en todo tipo de suelos, incluso los pobres y pedregosos. Necesitan un abonado anual a principios de la primavera.
Hay que tener en cuenta que un olivo es un buen regalo, lleno de simbolismo ya que se suele decir que si tienes un olivo en tu casa estas dando la bienvenida a cualquier visitante.